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La demanda da ayuda por parte del sector de población máas necesitada, en España, ha aumentado un 45% en los últimos meses, afirmó el director general de la Federacion Espoañola de Bancos de Alimentos José Antonio Busto durante una conferencia mpronunciada en el Club FARO, de Vigo, el pasado día 22 dde abril.
“Los bancos de alimentos nacen para luchar contra el despilfarro”, explicó José Antonio Busto. Nacen, añadió, de la paradoja que habita en esta sociedad, donde una parte de la población gasta mucho más de lo que necesita y otra no tiene lo necesario para alimentarse suficientemente. Hasta el último medio año, según dijo, la petición de alimentos a entidades benéficas creció aproximadamente un 45%. Presentado por José Antonio Vieira, vicepresidente del Banco de Alimentos de Vigo, Busto hizo suya la frase de Teresa de Calcuta,“No sufro tanto por la pobreza de la gente como por el despilfarro”. “Nuestra esencia –afirmó– está en los voluntarios, en gran parte personas jubiladas,j que no es que no cobren un sino que además soportan algunos costos de su bolsillo. O sea que, en realidad, les cuesta dinero ayudar. Nosotros no pedimos explicaciones a quien se ofrece sobre sus creencias o ideología. Solo se pide simplemente que se comprometan seriamente un tiempo determinado , que pongan sus conocimientos o energías un tiempo concreto. Gracias a estas personas puede obtenerse para los necesitados, una ayuda alimentaria de un valor económico de 100 euros por cada euro que reciben los bancos de alimengtos,“dato que ya quisieran muchos bancos”.
José Antonio Busto dio unas cifras para dibujar el alcance de esta organización. Hay en España 52 bancos coordinados en la FESBAL. Entre todos distribuyeron el año pasado unos 70 millones de kilos de alimentos, la mitad de ellos cedidos por el Fondo Español de Garantía Agraria (FEGA), que gestiona el Fondo Europeo de Ayuda a los Más Necesitados, lo que, a su juicio,“pone de manifiesto la necesidad de impulsar las donaciones de empresas del sector agroalimentario como único modo de paliar la demanda no cubierta”. La FESBAL cuenta con unos 1.200 voluntarios, unos 3.500 donantes y mediante los 52 bancos de alimentos que la integran ayuda a unas 870.000personas, no directamente porque los Bancos de Alimentos no suministran a personas, sino mediante centros u organizaciones que trabajan trabajan directamente con personas necesitadas.
En Europa, según el director general de FESBAL, hay 18 federaciones de bancos de alimentos, integrados en la Federación Europea de Bancos de Alimementos, FEBA , con 6.018 vol u n t a r i o s y la ayuda llega a unas 3.300.000personas. En referencia al perfil de aquellos que recurren a la ayuda de los bancos de alimentos, Busto puntualizó que está cambiando, ya que el grupo de ‘familias y personas solas’ supone el 33% del total de beneficiarios, la cifra más altadebida al aumento del número deparados de larga duración. Otro sector sobre el que la crisis está haciendo mella es el de los inmigrantes, que constituyen el 16%de los receptores de alimentos de la FESBAL, porcentaje que presenta “una clara tendencia a la alza”.“Recogemos los alimentos y los ponemos donde hace falta –dijo– y debe quedar claro que lo que distribuímos no son residuos sino excedentes”.Se refirió Busto también a la incidencia de la crisis para sostener que el número de personas sin recursos para adquirir alimentos y que recurren a entidades benéficas para subsistir ha aumentado un 45% en el último medio año y es previsible que en 2009 se preste ayuda a más de un millón de personas, frente a las 890.000en 2008. El director general no niega que la FESBAL está desbordada por el volumen de peticiones que reciben de las entidades benéficas a las que suministran alimentos. Las posibilidades de obtener excedentes de las empresas donantes, según Busto, merman ante la presión de la crisis porque éstas se ven obligadas a ser más estrictas con el control de su producción para ajustarlos costes ala coyuntura económica. “Por tanto, –dijo– la crisis provoca un doble efecto para los bancos de alimentos: por un lado, aumenta la demanda de personas sin recursos que necesitan alimentos y por otro disminuye notablemente la oferta de excedentes de producción del sector alimentario”. Hay en España, según dijo Busto, unos ocho millones de personas que sobreviven bajo el umbral de la pobreza, que se sitúa en una media de 574 euros por mes. Pero a eso añade un millón y medio de pobres severos que deben vivir con mucho menos.
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