La reducción de la pobreza es un componente político clave de la Estrategia Europa 2020. El Fondo Social Europeo tiene como objetivo general ‘promover la cohesión social, impulsar la inclusión y al mismo tiempo contribuir en la erradicación la pobreza en la Unión Europea. En ese sentido, el objetivo final es sacar al menos a 20 millones de personas del riesgo de pobreza y/o exclusión social para el año 2020 con respecto al año 2008.

En 2017, 113 millones de personas, un 22,5 % de la población de la UE, seguían estando en riesgo de pobreza y/o exclusión social. En 2008, cuando la UE definió su objetivo principal, este riesgo afectaba a 116 millones de personas, principalmente a grupos específicos como los niños y las personas de edad avanzada.

 

El Fondo de Ayuda Europea para las Personas Más Desfavorecidas (FEAD), programado para el período 2014-2020, ha comprometido más de 3.800 millones de euros en financiación de la UE y se ejecuta en el ámbito nacional mediante programas operativos específicos, en el caso español a través del Fondo Español de Garantía Agraria (FEGA). En España se han distribuido unas 444.500 toneladas, durante el periodo 2014 y 2018, a través de las dos Organizaciones Asociadas de Distribución (OAD) seleccionadas: Cruz Roja Española y FESBAL, al cincuenta por ciento aproximadamente cada una de ellas. El Fondo de Ayuda Europea para las Personas Más Desfavorecidas (FEAD) se financia en un 85% del presupuesto comunitario y se complementa con un mínimo del 15% restante por cada uno de los gobiernos de los estados miembros participantes en los programas para alcanzar una cifra total de 4.500 millones de Euros.

 

Las regulaciones del FEAD distinguen entre dos tipos de programas, con objetivos específicos diferenciados:

El programa Operativo I: “Programa operativo de alimentos y/o asistencia material básica”. El programa operativo de apoyo a la distribución de alimentos y/o asistencia material básica a las personas más desfavorecidas, combinada cuando proceda con medidas de acompañamiento, con el fin de paliar la exclusión social de las personas más desfavorecidas.

El programa Operativo II: “Programa operativo de inclusión social de las personas más desfavorecidas”. Asistencia no financiera y no material, con el fin de fomentar la inclusión social de las personas más desfavorecidas. 

 

La finalidad del FEAD es ser algo más que un programa de ayuda alimentaria, y además de la asistencia material ofrece medidas personalizadas de inclusión social. Los auditores del Tribunal de Cuentas Europeo han evaluado si la concepción del FEAD garantizaba su eficacia para ayudar a las personas más desfavorecidas de la UE a salir de la pobreza e impulsar su integración social. Los auditores examinaron los programas de Bélgica, Chequia, Alemania, España, Francia, Italia, Polonia, Rumanía y Eslovaquia.

 

Según el reciente informe especial Nº 5/2019 del Tribunal de Cuentas Europeo, el FEAD ha contribuido a los sistemas aplicados por los Estados miembros para paliar la pobreza, pero sigue financiando de forma fundamental la ayuda alimentaria y no siempre se orienta a las formas de pobreza más extremas. Los auditores señalan que todavía no se ha demostrado de una forma clara su contribución a la inclusión social.

 

En palabras de George Pufan, Miembro del Tribunal de Cuentas Europeo responsable del informe, «Pese a la riqueza general de la Unión Europea, casi uno de cada cuatro europeos sigue estando en riesgo de pobreza o exclusión social. El FEAD es un instrumento político excelente para atajar esta situación inaceptable. Pero para que sea realmente eficaz y aporte más valor añadido, debe orientarse claramente a las personas más necesitadas y a las formas de pobreza más extremas».

 

En relación con anteriores programas, el FEAD ha introducido cambios importantes en la lucha contra la pobreza. En primer lugar, ofrece asistencia material y medidas de inclusión social, además de la ayuda alimentaria, ya que el 83 % del Fondo se dedica a este tipo de ayuda. El 90 % de dicha ayuda alimentaria se repartió en cinco Estados miembros: España, Francia, Italia, Polonia y Rumanía.

Y solo cuatro Estados miembros, a saber: Dinamarca, Alemania, Países Bajos y Suecia, eligieron centrar sus programas en medidas específicas de inclusión social, que vienen a representar el 2,5 % del Fondo.

 

Los Estados miembros han tenido que adoptar distintas medidas de inclusión social para complementar la asistencia material, y el Tribunal de Cuentas halló una amplia gama de medidas de este tipo, desde el reparto de folletos informativos hasta ayudas individuales personalizadas. Solo algunos Estados miembros supervisan los resultados logrados con estas medidas, por lo que no se ha podido determinar cómo han contribuido a paliar las peores formas de pobreza.

 

Los cuatro Estados miembros que centraron sus programas en medidas específicas de inclusión social, en lugar de en asistencia material o alimentaria, llevaron a cabo un seguimiento más pormenorizado, por la mejor orientación que exigía el Reglamento del FEAD. Sin embargo, no hay pruebas suficientes de que estas medidas complementaran a otras parecidas respaldadas por el Fondo Social Europeo (FSE).

En general, el Tribunal considera que el FEAD es un instrumento pertinente que ha garantizado la prestación de ayuda alimentaria y material a los más necesitados como complemento de iniciativas privadas y de los Estados miembros, pero no necesariamente de otras iniciativas de la UE.

A fin de indicar su importancia relativa, el Tribunal preguntó a la Federación Europea de Bancos de Alimentos (FEBA). En doce Estados miembros, entre ellos España, los bancos de alimentos del FEBA proporcionan alimentos a organizaciones benéficas a través del FEAD. Los bancos de alimentos dependen en gran medida de las donaciones de alimentos (excedentes de alimentos procedentes directamente de la cadena de suministro alimentario, productos alimenticios de colectas de alimentos y frutas y hortalizas retiradas del mercado).

 

El acceso a la ayuda financiera del FEAD les permite redistribuir los artículos que más necesitan; ello les aporta la flexibilidad necesaria, ya que las donaciones no se pueden programar. El FEAD ofrece financiación para el suministro de alimentos especiales (como leche para lactantes) en función del análisis de las necesidades concertado con las autoridades de gestión. Según los datos recibidos de FEBA, aproximadamente un tercio del suministro de alimentos de los bancos de alimentos que participan en el FEAD se financia con cargo al FEAD (en toneladas).

 

Basándose en las estimaciones de las organizaciones asociadas de distribución, el FEAD facilitó ayudas a una media de 12,7 millones de personas cada año entre el 2014 y el 2017. Las mujeres representan más de la mitad de las personas atendidas. Los niños que son uno de los objetivos prioritarios significan un 30% de los receptores de las ayudas. Los emigrantes y otras minorías son el 11%. Las personas mayores, de 65 años o más, son un 9%. Los discapacitados el 5% y las personas sin hogar, uno de los grupos objetivo clave a los que se dirigen las ayudan, que significan un 4%.

En total, se han distribuido más de 1.300 millones de toneladas de alimentos en el periodo que va del 2014 al 2017. Por otra parte, las ayudas a la inclusión social han llegado a unas 66.000 personas.

 

En un reciente documento de Trabajo para la Comisión Europea, SW(2019) 149 final, se analiza la valoración intermedia del Programa en el periodo de 2014 al 2017, concluyendo que el FEAD que ha caracterizado por su:

Efectividad, al facilitar alimentos y asistencia básica a un gran número de personas necesitadas y que además se ha visto complementado con medidas de acompañamiento como guía y consejo para la inclusión social.

Coherencia con la Estrategia de la Unión Europea 2020 y complementario con los planes nacionales de los países miembros para aliviar la pobreza.

Eficiencia: Aunque los costos de implementar sus dos tipos de programas, su frecuencia y que estén dirigidos a los sectores sociales más necesitados, son muy variables de una país a otro. Los programas son simples comparativamente con otros de los Fondos sociales, aunque sus costos siguen siendo elevados.

Con valor añadido: El FEAD ha tenido un notable efecto positivo en todos los países miembros al dirigirse a nuevos grupos objetivo, generar nuevas actividades y dar una mayor cobertura territorial.

Relevante: La pobreza sigue siendo un problema persistente, aunque se han logrado mejoras en los últimos años. El FEAD ha llegado a aquellos grupos en mayor riesgo de pobreza y ha mejorada sus condiciones de vida. Sin embargo, las necesidades persisten y no se puede esperar que sea el FEAD quien las elimine. Cada estado miembro es responsable de sus políticas públicas para luchar contra la pobreza y la exclusión social.

Por otra parte, el Fondo es muy apreciado por las partes interesadas que tratan con las personas más desfavorecidas, y los auditores también consideran que es un instrumento importante para garantizar la prestación de ayuda alimentaria y material. Valoración que coinciden, en esos aspectos con los resultados del Boletín nº 16 sobre Vulnerabilidad Social En España de Cruz Roja y FESBAL: El 96% de los beneficiarios recomendaría el programa de ayuda alimentaria. Y el 95% de las entidades que la distribuyen considera excelente o buena la coordinación con las organizaciones asociadas de distribución.

Según la evaluación intermedia hay una clara correlación entre la prestación de medidas de acompañamiento y la satisfacción global de los destinatarios finales con el programa. Llega a la conclusión de que, en aquellos Estados miembros en los que se ofrecen medidas de acompañamiento de manera menos generalizada, la satisfacción global con las ayudas del FEAD es algo menor, lo que, a su vez, indica que las medidas de acompañamiento desempeñan un papel no desdeñable en la eficacia del FEAD.

Finalmente, para el próximo período de programación posterior del 2021 al 2027, la Comisión Europea ha propuesto integrar el FEAD en el nuevo Fondo Social Europeo Plus (FSE +), que contiene objetivos específicos para luchar contra la privación material.

En sus conclusiones Tribunal de Cuentas formula varias recomendaciones que tienen en cuenta las propuestas de la Comisión Europea para ese nuevo período de programación, dirigidas a orientar mejor la ayuda, a salvaguardar medidas de inclusión social para los destinatarios de la asistencia material básica y a mejorar la evaluación de la inclusión social de los destinatarios finales del FEAD.

 

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