La labor de los bancos de alimentos es, en España y en todo el mundo, uno de los músculos fundamentales de la acción social en la lucha contra el hambre. Ángel Miguel nos cuenta el impacto de la FESBAL en nuestro país y el papel clave que los voluntarios desempeñan

Ángel Miguel Franco es Director de Comunicación de FESBAL, la Federación Española de Bancos de Alimentos, una ONG aconfesional y apolítica que nace en 1996 con el objetivo de paliar el hambre en España.

Pregunta.- Nos gustaría saber, Ángel Miguel, ¿a quién se le ocurrió la idea del fundar el Banco de Alimentos?

Respuesta.- Fue un activista social norteamericano, llamado John Van Hengel, comprometido en ayudar a los necesitados desde un comedor social, quien comenzó a recoger alimentos no consumidos en restaurantes y otros productos no vendidos en mercados. Así surgió el Banco de Alimentos de Santa María, fundado en 1967 en Phoenix, Arizona, con un doble objetivo de luchar contra el hambre y combatir el despilfarro. Fue tal su éxito que enseguida empezó a repartir los excedentes de alimentos que recogía a otras organizaciones similares, extendiéndose progresivamente por los Estados Unidos. Esta iniciativa pionera pasó en 1981 a Quebec, Canadá, y desde allí llegó a París, Francia, en 1984, donde se fundó el primer Banco de Alimentos de Europa. En nuestro país, el primer Banco de Alimentos se creó en 1987, en Barcelona, y en la actualidad hay en España 55 Bancos de Alimentos asociados en FESBAL, al menos uno por provincia.

P.- ¿Qué es el Banco de Alimentos y a quiénes llega?

R.- Los Bancos de Alimentos son organizaciones sin ánimo de lucro, con forma jurídica de fundaciones o asociaciones que operan en sociedades donde, a través del espíritu solidario difunden los valores humanos necesarios a todo tipo de personas, sin distinción de raza, género, religión o ideología, y que tratan de resolver una necesidad básica del ser humano: la alimentación. Respetamos siempre los 5 principios básicos fundacionales de gratuidad, neutralidad, transparencia, profesionalidad y seguridad. Los Bancos de Alimentos consiguen alimentos de instituciones y empresas, con las que firman convenios, y gracias a las donaciones de los particulares a los que solicitan su colaboración en las campañas de colecta de alimentos, como la Gran Recogida anual o las múltiples operaciones kilo que, periódicamente, organiza cada uno de los Bancos de Alimentos provinciales. Desde nuestros almacenes se distribuyen esos alimentos a las entidades benéficas sociales de proximidad y a los comedores sociales cercanos con los que trabajamos, que son los que finalmente entregan los alimentos a las familias y a las personas necesitadas. El pasado año repartimos más de 150 millones de kilos, a través de 7.364 ONG, y que dieron ayudas alimentarias a 1,2 millones de personas necesitadas.

P.- ¿Merece la pena dedicar tiempo a esta causa?

R.- Por supuesto, ayudar a los demás genera una tremenda satisfacción personal. Dedicar, de forma altruista, una parte del tiempo libre o del periodo de la jubilación a colaborar con los Bancos de Alimentos se ve compensado por los buenos resultados obtenidos por estas asociaciones. Es una causa cercana y, más en los últimos años en los que, como consecuencia de la última crisis económica, han sido muchísimas las personas y familias que han tenido que recurrir a las ayudas alimentarias para poder comer diariamente. Personas que perdieron su empleo, que han agotado las prestaciones del paro, con sueldos o ayudas sociales insuficientes, etc. Gente que, quizás, nunca imaginaron sufrir esa situación extrema de tener que acudir a un comedor social o a una ONG cercana para recoger comida. Y ahí han estado y están los Bancos de Alimentos cubriendo esos huecos que la sociedad no ha sido capaz de resolver de una forma definitiva para todos.

P.- ¿Hay muchos voluntarios? ¿Los voluntarios suelen ser personas mayores o los hay de todas las edades? 

R.- Los voluntarios son la figura clave del funcionamiento de los Bancos de Alimentos. Un voluntariado altruista, ya que más de 95% de los colaboradores no cobran por su trabajo. Son 3.246 personas, a las que llamamos voluntarios fijos, los que acuden al menos un par de mañanas a alguno de los 55 Bancos de Alimentos de FESBAL, para realizar esas tareas de logística, necesarias para recibir, clasificar y distribuir los alimentos disponibles. En general, son personas jubiladas o prejubiladas, hombres y mujeres de una cierta edad que realizan tareas administrativas y a veces físicas para manipular esos alimentos. Además, en operaciones especiales como la Gran Recogida anual de alimentos, llegamos a contar con más de 120.000 voluntarios puntuales que nos ayudan recoger de los ciudadanos particulares cerca de 21 millones de kilos de alimentos, en tan solo un fin de semana. En este caso concreto, son personas de todas las edades y condiciones sociales, jóvenes y mayores, familias enteras, estudiantes, grupos de alumnos de colegios, que nos dedican un mínimo de 4 horas para solicitar una donación a las personas que acuden en esos días a las tiendas y mercados a comprar sus alimentos.

P.- ¿Tienen ayuda del Gobierno o de otras Organizaciones No Gubernamentales?

R.- Efectivamente, contamos con ciertas ayudas del gobierno central, de varios gobiernos autonómicos y de algunos locales y además de otras instituciones internacionales, como la Unión Europea. En unos casos, estas instituciones españolas nos facilitan instalaciones, ayudas económicas para cubrir los gastos de funcionamiento en agua y electricidad, etc. Puntualmente financian campañas concretas, como la de transformación de cítricos y zumos, que este año ha recogido unas 50.000 toneladas de naranjas y mandarinas para que los Bancos de Alimentos los entreguen, en forma de zumo, a las ONG con las que trabajan. Desde la Unión Europea se reciben alimentos a través de los fondos de cohesión FEAD (Fondo Europeo de Ayuda a las personas desfavorecidas), que son financiados al 85% por Bruselas y el 15% restante por el gobierno español, y gestionados por el FEGA (Fondo Español de Garantía Agraria). Respecto a las demás ONG del sector, tenemos muy buenas relaciones de amistad con la Cruz Roja Española con la que compartimos los alimentos del programa del FEAD/FEGA, y en relación a otras ONG que trabajan en este sector relacionado con la alimentación y que se ocupan de los necesitados, mantenemos muy estrechas relaciones de colaboración, ya éstas reciben de los Bancos de Alimentos los alimentos que necesitan para  redistribuirlos, bajo nuestra supervisión y control, entre las personas más desfavorecidas.

P.- ¿Cree que a través del Banco de Alimentos se puede conectar con los jóvenes?

R.- Por supuesto, como ya hemos señalado sin voluntarios los Bancos de Alimentos no tienen sentido, por eso necesitamos de su colaboración y, también, un relevo con las nuevas generaciones de personas más jóvenes. Por esa razón, intentamos pasar mensajes de concienciación ciudadana y de solidaridad a la juventud que a la larga serán los futuros voluntarios. Incluso a día de hoy su trabajo es indispensable en operaciones como la de la Gran Recogida anual, comentada anteriormente. Precisamente pensando en los jóvenes hemos creado la Catedra Bancos de Alimentos-UPM con la Universidad Politécnica de Madrid, que mantiene en marcha múltiples actividades educativas y actividades de formación de cara al voluntariado, sobre las ayudas alimentarias y en contra del desperdicio de alimentos. Como ejemplo, cada año la Catedra organiza un concurso escolar nacional de dibujos en contra del despilfarro de alimentos. Cuatro de esos dibujos son premiados y a los ganadores se le concede un diploma, en el acto de entrega de las Espigas de Oro, que anualmente concede FESBAL a personalidades, empresas, instituciones y jóvenes colaboradores solidarios en nuestras actividades sociales.

 

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