Los Bancos de Alimentos españoles acaban de reunir durante los 3 días del tercer fin de semana de noviembre a un total de 120.000 voluntarios: niños, jóvenes, jubilados, matrimonios, familias enteras… que se han reunido para colaborar solidariamente en la Gran Recogida de Alimentos 2019, organizada por FESBAL y sus 55 Bancos de Alimentos federados. Un éxito del que nos sentimos muy orgullosos, porque los voluntarios son el auténtico motor del funcionamiento de nuestras asociaciones y fundaciones y en particular en este tipo de colectas extraordinarias.

La celebración, el pasado 5 de diciembre, del  Día Internacional de los Voluntarios, instaurado por la ONU en 1.985, como una efeméride para resaltar la importante labor que realizan todas aquellas personas que dedican de forma desinteresada una parte de su tiempo para hacer de nuestro mundo un lugar un poco mejor. Desde las propias Naciones Unidas se define al “voluntario como una persona que ofrece sus capacidades para ayudar a los menos favorecidos y colabora para cumplir los objetivos mundiales”, entre los que podríamos incluir los propios de los Bancos de Alimentos: Luchar contra el hambre y combatir el despilfarro de alimentos, para contribuir así a alcanzar las metas de desarrollo sostenible y a la paz en el mundo.

Esta circunstancia puntual nos lleva a reflexionar sobre la importancia del papel de los voluntarios en organizaciones como los Bancos de Alimentos, sin cuya colaboración no serían capaces de funcionar. Sin embargo, trabajar como voluntario no es una tarea sencilla, pero sí es una actividad muy gratificante. Quienes ejercen este tipo de acciones, lo hacen principalmente por hacer de nuestro mundo un lugar menos hostil para las personas más desfavorecidas o necesitadas de ayudas alimentarias, y sin quererlo se vuelven agentes motivadores, impulsando a otros a querer hacerse voluntarios, logrando casi sin querer el cumplimiento del objetivo número 16 de la Agenda 2030 de la ONU, que dice promover sociedades justas, pacíficas e inclusivas; donde hay voluntarios no hay diferencias entre las personas.

La Federación Española de Bancos de Alimentos, al igual que el conjunto de los Bancos de Alimentos federados, funcionan gracias al trabajo desinteresado de los voluntarios, la mayor parte jubilados o prejubilados que aportan su anterior experiencia laboral y ponen sus conocimientos, relaciones y entusiasmo a nuestro servicio para ayudar a los más desfavorecidos.

Los voluntarios de los Bancos de Alimentos son su mayor riqueza porque no son sólo un equipo humano profesional, son el andamiaje sobre el que se estructura la organización además del alma sobre el que se sostiene el espíritu que inspira su labor. Pero no basta con tener buena voluntad, el voluntario tiene que ser eficaz y para ello debe comprometerse con la tarea que se le encomienda.

 

Son los que llamamos voluntarios estables, aquellos que forman parte del equipo de la organización, colaborando de forma fija y presencial unos días concretos de la semana. Generalmente se inscriben en las áreas que se adaptan mejor a su anterior experiencia profesional generalmente, ya sea como Voluntarios de Oficina, los que realizan tareas comerciales, administrativas, de comunicación, operativas, de coordinación y todas aquellas necesarias para conseguir el funcionamiento operativo de Banco de Alimentos, o bien como Voluntarios de almacén, que realizan las tareas propias de gestión del almacén donde se ubican los alimentos recogidos tales como, recepción de alimentos, clasificación, manipulación, gestiones de reparto y entrega diaria a los Centro Sociales etc.

Pero, además necesitamos contar con un gran número de colaboradores puntuales, a los que llamamos voluntarios eventuales, es decir aquellos que colaboran en acciones determinadas, como una recogida de alimentos puntual, una operación kilo o alguna iniciativa de voluntariado corporativo empresarial. Pero sobre necesitamos movilizar un gran número de voluntarios para la Gran Recogida de Alimentos, quienes durante un mínimo de 4 horas deben estar en un punto de recogida animando a los posibles donantes a ser generosos con las personas más necesitadas a las que haremos llegar posteriormente los alimentos que nos entreguen, a través de las entidades benéficas o en los comedores sociales con los que trabajamos.

Todo este “ejército de voluntarios”, incluye personas que se van a responsabilizar de distintas tareas y misiones, según su experiencia o el compromiso que estén dispuestos a asumir. Así los Bancos de los Alimentos necesitan disponer de unos equipos de voluntarios para informar e indicar a los donantes que visitan los supermercados dónde está el stand de la Gran Recogida y que le facilitan, en su caso, una bolsa plástica reciclable para la donación y una octavilla informativa. Otros voluntarios para clasificar las donaciones recibidas y agrupar los alimentos por tipología, guardándolos en bolsas de 5 en 5 kilos. Y finalmente, aquellos voluntarios más experimentados que estarán encargados de coordinar los distintos equipos en los Centros comerciales o en las diferentes zonas geográficas en las grandes ciudades, como representantes y responsables de campaña y apara asegurarse de que todo marche según lo previsto.

Tras siete años de Grandes Recogidas a nivel nacional, los voluntarios, esas piezas claves del mecanismo que ponemos en práctica cada campaña, funcionan bien ajustadas y mejor coordinadas. Así nos aseguramos cada año el éxito de este tipo de campañas extraordinarias. Su correcto funcionamiento nos permitirá rellenar las estanterías de nuestros almacenes y asegurar a las personas más necesitadas que dispondremos de esos productos que tanto necesitan para su alimentación en los próximos meses.

 

 

 

 

 

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